El ‘Remake’ como ejercicio de aprendizaje audiovisual

Artículo de nuestra colaboradora Lara Gómez.

La cultura pop vive de referentes. Nos definimos con las letras de otros, las canciones de nuestro grupo favorito, las películas con ciertas ideas compartidas… y podría seguir nombrando infinidad de maneras en las que hoy en día estamos rodeados de nombres y apellidos, de gente que destaca por hacer las cosas a su manera, de una forma… innovadora. Una forma tan propia y personal que aún siendo única, tú la haces tuya en sentimientos. Y es que estos pueden ser de rabia por sentirte identificado, o incluso de alegría por la misma razón. Aunque a veces, simplemente es admiración pura por un trabajo ajeno bien realizado.

Cada vez que utilizo la palabra “únicx” entro en pánico porque la gente tiende a obsesionarse con ser inigualable. Sin embargo, no nos olvidemos de que vale mil veces más la pena hacer las cosas bien. Porque hacerlas bien resulta en un trabajo de calidad, y la calidad sí es especial. Y es que a veces, se debe aprender copiando.

Aprender copiando suena feo; no es literal tampoco. Copiar no está tan lejos de plagiar, y este concepto es de todo menos bonito. Entonces, ¿a qué me refiero con esto?

Si analizamos a nivel narrativo Kung Fu Panda, podemos ver que es la misma idea que Kill Bill, pero de una manera infantil. Incluso algunas secuencias se imitan desde la original de Tarantino.

Si nos paramos a pensar sobre la educación, veremos que muchas veces en el formato educativo actual, se trata de repetir una y otra vez el uso de una fórmula o una estructura. A pesar de que esto tiene sus fallos, debemos entender porqué se hace y cómo se hace para aprender; no solamente repetir. La verdad es que en el mundo audiovisual la imitación tiene gran capacidad de aprendizaje.

En sí mismos, los conceptos audiovisuales son abstractos. Cojamos un primerísimo primer plano que muestre enfado o tristeza. Esta idea es hasta cierto punto visible y comprobable, pero siempre tendrá ese lado personal en el que dos personas, aún coincidiendo en la teoría, la práctica les haga discutir y conversar sobre qué es lo que transmite en esa escena en concreto. La realización es la transmisión de emoción a través de técnicas que se plasman en una pantalla, y cada uno procesamos esas emociones de diferente manera. La imagen es la misma, las intenciones del director son unas, pero recordemos que son privadas y que en una obra artística no son relevantes. Lo que hace el arte interesante es el punto de vista y la reflexión de cada uno. El cómo nosotros mismo nos enfrentamos y entendemos una imagen o un sonido. Pero, si que es cierto que habrá que aprender a cómo hacerlo para poder luego dar el paso de argumentar tu postura con sustancia y ejemplos, ¿no?

Y es aquí donde entra en juego el “copiar”, aunque más bien podríamos llamarlo imitar. La diferencia entre los términos está en los créditos y en cómo menciones a la referencia original. A partir de ahora ya no hablaré de copias sino de remakes. Y aquí ya nos va sonando más y mejor. Porque no, no es solamente algo que puedan hacer las franquicias con películas taquilleras (Drácula, Ben-Hur); también es un ejercicio de práctica. Y en verdad, de encontrar tu estilo propio entre inspiraciones.

Intentar plasmar los planos y escenas, como también jugar con la edición de películas dirigidas por los grandes, como Fincher o Scorsese, es más complicado y más educacional de lo que podríamos pensar. Sin ir más allá que una sensación actual en redes, me gustaría mencionar a Ikorodu Boys. Se trata de unos hermanos nigerianos que se han dedicado en los últimos 3 años a realizar remakes caseros de películas taquilleras. A la cabeza, su hermano mayor, quien organiza todos los videos y la manera de llevarlo, pero el resultado realmente está conseguido. Se conocieron mundialmente por realizar un remake de la escena de operación en la Casa de Papel. Álvaro Morte (El profesor) incluso les contestó mediante un tuit. Posteriormente consiguieron la atención de los hermanos Russo (Extraction, Capitán América, Los Vengadores Endgame), quienes invitaron a los hermanos a la premiere de Extraction 2 cuando se celebre. Estos chicos han conseguido recrear con muy bajo presupuesto escenas de acción de grandes directores actuales, y eso, hace que posteriormente sepan cómo enfrentarse a una ellos mismos.

Ver cine es importante, pero debemos recrearlo, adentrarnos y probar. Fallar es también parte del proceso. Elegir recursos o técnicas que otros han utilizado anteriormente no está mal; y que esta idea persista y lo piense así la gente, es hasta tóxico. Si fuera verdad esta afirmación, nadie podría usar el efecto Vértigo ya que Hitchcock hubiera muerto con él. Nuestra técnica se perfila a través de probar las cosas que nos gustan y ver si se nos dan bien o sabemos expresarlas correctamente. Y las cosas que nos gustan son las cosas que vemos, que observamos en otros: es decir, referentes. 

Hitchcock usó este efecto por primera vez en Vértigo (1958) ya que anteriormente no se había probado por falta de material. Posteriormente se ha utilizado en películas como Tiburón o El señor de los anillos.

Así que no: hacer cosas que ya se han hecho, jugar con referencias o hacer un remake cuando estamos aprendiendo no es copiar. Es aprender. Cuando hayamos encontrado nuestro estilo, entonces nos alegraremos de que alguien quiera experimentar con él.

Por último, querría mencionar el miedo irracional que tenemos a compartir o aclamar el trabajo de otros. Y es que a veces, también entra en juego la competitividad de qué producto es mejor que otro. Dos resultados que hayan utilizado el mismo recurso no quiere decir que la idea sea la misma o que nazcan del mismo punto. Esto se ve claramente en el ámbito de la comunicación ya que hay muchísima competitividad. Sin ir más lejos, en una carrera como Publicidad y Relaciones Públicas es un sentimiento que no te abandona. En algunos cursos se hace mucho más explícita, pero es una presión que no termina con un trabajo porque ya estás pensando en el siguiente. Debemos ponernos en una situación en la que simplemente trabajemos lo mejor que podamos, pero no nos privemos del placer de disfrutar del trabajo de otros, de intentar hacerlo para aprender y de aclamar al original. 

Sin los que vinieron antes, no habría nadie después, y entonces ¿dónde estaríamos ahora?

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